La salvación viene de Jehová, pero también su justo juicio
Génesis 19:1-38
Este capítulo es continuación del anterior, que es preanunciado por las palabras de Abraham en el 18:25. Lo dice en forma de pregunta retórica, que es una fuerte manera para afirmar algo. Dice “El juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?” Así que este capítulo trata de la salvación y la justicia de Dios.
Dios había confiado su misión a Abraham. Estaba camino a castigar a la ciudad de Sodoma por su pecaminosidad. Abraham, pensando tal vez en la familia de Lot y su familia que Vivian en Sodoma, o quizá en la condenación de los pecadores, intercede por ellos. Su argumentación hace patente que en toda la ciudad no había diez creyentes. Abraham regresa a su casa y la destrucción de Sodoma sigue su proceso. La justicia de Dios se manifestará.
1. El pecado desenfrenado
Los dos ángeles que habían acompañado al “Ángel del Señor” llegaron a Sodoma en la tarde. Lot, que obviamente tenía un puesto de respeto en ella, estaba sentado a la puerta de la ciudad. Era un “anciano” o sea un representante, ya que solamente los ancianos podían ocupar ese puesto. Da los saludos oficiales a los visitantes. ¿Habrá reconocido el alto rango de estos seres? No podemos afirmarlo, pero tampoco negarlo.
Parece que tuvo mucho empeño en que llegaran a su casa, porque cuando ellos insistieron en quedarse “en la calle”. Lot aún más insistía en que fueran a su casa. “El porfió con ellos mucho” finalmente fueron a su casa y los atendió bien con una cena. No era cosa inusitada que los viajeros quedaran en la calle porque cada viajero en aquel entonces tenía su propia “casa móvil” y se estaba acostumbrado a quedarse con su equipo.
La insistencia de Lot fue motivada por el conocimiento de la gente y sus prácticas. Fue “abrumado por la nefasta conducta” de ellos, dice Pedro muchos años después. Aunque el testimonio de Lot no fue eficaz. Él mismo se sentía incómodo entre esa gente, aunque los llama “hermanos míos”, y no quería que los viajeros tuvieran que sufrir la afrenta de esa gente pecadora, cuando todos los varones de la ciudad querían “conocer” a los viajeros.
No podemos aprobar los intentos que usó Lot para negociar con sus vecinos. Eso de ofrecerles sus hijas no muestra una ética con fundamentos sólidos: era más bien un escape pragmático. Muestra lo contagioso del pecado y la tendencia de adaptarse a la moralidad de la sociedad.
Los estudios arqueológicos han mostrado los abismos del pecado de los cananeos en los tiempos bíblicos, la situación de Sodoma no era cosa rara. Hace patente las situaciones ruines a que el pecado desenfrenado puede llevar al ser humano. El pecado procura destruir lo humano del ser humano por medio de lo perverso y depravado.
El profeta Ezequiel dice de Sodoma: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité” Ezequiel 16:49-50.
Judas el apóstol también dice: “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Judas 1:7
2. La justicia de Dios
La justicia de Dios, se conecta con la rectitud divina, es una expresión de su carácter santo. Dios actúa por las reglas y la norma final de justicia es su carácter santo. La rectitud interna de Dios es la excelencia moral de su carácter y está arraigada en su absoluta pureza. En el no hay sombra de variación. Siendo Dios Santo, es absolutamente incapaz de un acto impío.
En El no hay corrupción, nadie puede sobornarlo, Él no es parcial, no muestra favoritismo. Nunca actúa en ignorancia, y nunca comete errores.
Así que en el caso de la destrucción de estas ciudades el Juez del cielo y de la tierra hizo lo recto. Ninguna persona inocente fue castigada. La justicia de Dios nunca está divorciada de su rectitud. El jamás condena al inocente, nunca absuelve al culpable, nunca castiga con severidad excesiva, y nunca falla en recompensar a los justos, porque su justicia es perfecta.
3. La salvación proporcionada
Los “varones” ángeles de nuestro Dios, infligieron con ceguera a los perversos de Sodoma. La salvación viene de Jehová. Solamente la protección de Dios salvó la vida a Lot y a su familia. Lot mismo no era adecuado para la situación. Primeramente los ángeles los salvaron en la ciudad y luego de la ciudad. Anunciaron a Lot y a su familia la destrucción que venía a la ciudad y les “llamaron” a la salvación. Hubo también una invitación “evangélica a los “yernos”, pero ellos se burlaban y lo tomaron como chiste.
En la mañana temprano los ángeles condujeron a Lot, a su mujer y a sus hijas fuera de la ciudad. La actividad de los ángeles les mostro la misericordia de Dios para con él. Y era grande la misericordia porque Lot todavía tenía sus “peros”, y suplicó que Dios le dejara quedarse en una pequeña ciudad.
Como que el hombre quiere insistir en su propia destrucción. Pero Dios se acordó de Abraham y de sus suplicas y llevó a Lot y a su familia fuera de peligro y las ciudades pecaminosas fueron destruidas.
Los ángeles habían dado la orden de no mirar atrás. La separación tenía que ser absoluta, sin remordimientos y completa. La mujer de Lot sabía esto, pero “a espaldas de él”, miró hacia atrás y se volvió estatua de sal. Por desobediente adrede no participó de la salvación que Dios le estaba proporcionando. Jesucristo dice que debemos acordarnos de ella Lucas 17:32 y 33. “Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará”
4. La perversidad persiste
No quedándose en Zoar, Lot fue a vivir en una cueva con sus hijas. ¿Habrá aprendido de su experiencia en Sodoma? Las hijas sin embargo habían participado en la cultura de Sodoma y sus juicios fueron más influenciados por las normas culturales que por su conocimiento del Señor. Las normas de su pensamiento no fue la revelación de Dios. Aunque acababan de experimentar la bondad y el poder de Dios. Pusieron sus propias pautas, y se portaban según su capricho.
Es difícil entender la motivación de las hijas, pero una parte importante era la de conservar de su padre “descendencia”. Parece que hubo algo de racismo en sus propósitos.
Parece también que Lot no era del mismo sentir. Para lograr su participación las hijas tuvieron que emborracharlo. Aunque esto no disculpa por completo a Lot, sirve para hacernos notar que fue una acción planeada por las hijas y ejecutada según el plan. La inocencia de Lot no es tanta, ya que él se dejó emborrachar.
La descendencia de Lot, por medio de los nefastos actos de sus hijas, no participa del pacto. Los pueblos que descienden de estos hijos, los Moabitas y los Ammonitas, llegaron a ser enemigos del pueblo del pacto, buscando su destrucción. Los nombres que pusieron las hijas indican que no tenían vergüenza de sus actos, eran verdaderas sinvergüenzas. Moab quiere decir “de mi padre” y Ben ammi quiere decir “hijo de mi pueblo” parecen ser anuncios de sus actos.
Su exclusión del pacto como también la destrucción de las ciudades muestra el justo juicio de Dios contra el pecado.
Lo que es para nosotros
“Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, 7y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8(porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), 9sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; 10y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío”. 2 Pedro 2:6-10
1.- El pecado
2.- la justicia de Dios
3.- la salvación viene de Dios
