De Canaán a Egipto
Génesis 45:9 – 46:30
La providencia de Dios era para José más que una doctrina una experiencia, que explicó a sus hermanos. No sabemos cuánto tiempo estuvo José platicando con sus hermanos, y ellos haciendo preguntas y él a ellos. Pronto recordaron a su padre.
- José envía a sus hermanos por su padre
En conclusión José pensaba que todo lo que había sucedido era con el fin de que el pueblo de la promesa quedara a salvo, por lo que mandó traer a su padre Jacob para que viniera a Egipto, confiando en la Providencia Divina que ya había experimentado en toda su vida.
Aunque Faraón todavía no lo sabía, José ya tenía seleccionado el lugar donde su familia podía llegar. Todo estuvo bien pensado. Hasta las palabras que tenían que decirle a Jacob. Tienen que hacer saber a Jacob la gloria de su hijo José tiene en Egipto.
No era cosa pequeña que José prometía alimentarlos por los cinco años de hambre que todavía les esperaban. Pero también José fue realista con sus hermanos, les dio órdenes de que no riñeran por el camino.
Faraón oye la noticia de que los hermanos de José habían llegado, la noticia le cayó bien. En esto vemos la providencia de Dios. Faraón repite la invitación a José. Haciéndola suya propia. Agrega más a la invitación ya que ofrece carros para el traslado y que no trajeran enseres a Egipto, pues la riqueza de Egipto sería de ellos. Faraón les promete lo bueno de la tierra y la abundancia de Egipto.
Al llegar los hermanos con su padre, Jacob no les creyó, pero al ver los carros y los regalos (carros, ropa, dinero, animales y abundancia de comida) cobró ánimo porque iba a ver a su hijo perdido, que ya lo consideraba muerto. Expresó su alegría.
- Jacob va a Egipto
Jacob fue a Beersheva, los límites sureños de Canaán, donde habían vivido su papá y su abuelo Abraham. Y ofreció sacrificios a Jehová el Dios del pacto. Jacob también reconoció la mano divina en todo lo que pasaba.
Jacob sabía que su abuelo fue a Egipto y aunque le fue bien en cuanto a riquezas, casi pierde la vida y a su esposa. Sabe que su padre fue impedido para ir a Egipto.
Ahora está en la posibilidad de ir a Egipto, país muy idolatra, aunque en su origen creían en un solo dios creador, ahora tenía más de 2000 dioses, era un país poderoso, quizá se preguntaba ¿Sera conveniente ir a Egipto?
Dios le habló a Jacob en el camino. Dios le habla por su nombre Jacob, Jacob. Jacob responde Heme aquí. Reconoció que estaba en la presencia de Dios. Dios se identifica como el Dios de la promesa y le anima a ir a Egipto, donde Dios le hará un pueblo grande, repite las palabras del pacto. Egipto tiene un lugar especial en los planes de Dios. Dios le asegura que el salir de la tierra prometida es parte de la providencia de Dios, y que las promesas del pacto quedan en pie. Que son válidas y que se cumplirán.
No sabe lo que le espera, pero está seguro que su Dios viaja con él. Jacob se entrega, con todos los suyos en la mano de Dios. Confía como nunca antes, ahora sabe que Dios es Dios sobre todo el mundo.
Todos los hijos de Jacob con sus hijos es el pueblo que va a Egipto, Dios los conoce por nombre. No falta ninguno y no sobra ningún son 70 en total. Es el pueblo que transformaría el mundo, de este pueblo vendría el Mesías, quien sería el eterno Rey. Y este pueblo sería el eterno pueblo de Dios, recordando que todos los creyentes somos el verdadero pueblo, los hijos de Abraham.
- Jacob llega a Egipto
Judá sigue tomando relevancia, fue a ver a José para recibir instrucciones de su llegada, después de consultar con José vuelve a la tribu para guiarlos a Gosén.
José fue a Gosén para esperar allí a su padre. Cuando éste llegó, se abrazaron y lloraron. Fue una reunión muy emotiva de parte de los dos, sobre todo porque los dos reconocieron la mano de Dios en este encuentro.
La selección del lugar se debe al hecho de que los israelitas son pastores, que implica un diferente uso de tierra que la de agricultura. Hasta faraón estuvo de acuerdo y los puso para que cuidaran los ganados de Faraón. Así el pueblo de la promesa tiene su lugar aparte y su sostén garantizado.
José presenta a su padre a Faraón, que percibe que ya es viejo. Jacob sabe que está en camino, a su destino que no es esta vida. Le dice en tono patriarcal que su peregrinación ha sido por 130 años. Pocos y malos, no como los años de su padre y su abuelo.
Observamos que considera su vida como una peregrinación, esta tierra no es su morada, sino una posada; sus días han sido malos, los días más placenteros estaban ahora delante de él. Y su vida ha sido corta en comparación con sus padres sus años han sido menos y llenos de aflicciones.
Jacob toma la iniciativa en su conversación con el Faraón y lo bendice y oró por él como quien tiene autoridad de profeta y patriarca.
- José consolida el gobierno de faraón
José, funcionario de Faraón, había comprado todo el excedente de granos que había en los siete años de abundancia, sabiendo que les haría falta en los años siguientes. Había construido graneros donde tenía guardado el grano, ahora entonces podía abrir los graneros y vender la comida que tenía guardada. Vendió el grano a los mismos agricultores que se lo habían vendido a él.
Ellos tuvieron un doble beneficio, pudieron vender su grano a buen precio en el tiempo de la abundancia, y comprar a buen precio en tiempo de escases. La tesorería del país se enriquece hasta que todo el dinero del país estaba allí. Entonces, vendieron su ganado, su terreno y a ellos mismos para recibir comida. De esta manera José consolidó el gobierno de Faraón.
Cuando terminó la sequía. José devolvió los terrenos a la gente, pero bajo una nueva administración, logró establecer un estado de beneficio a sus súbditos, unificado bajo una sola administración, sin dictaduras.
Los terrenos claramente eran de Faraón. Se los vendieron a él. Ahora tenían que reconocer su soberanía. Sin embargo, los ciudadanos tuvieron el usufructo de la tierra y el derecho de su producto. Solamente, cuando cultivaban la tierra tenían que dar el 20 % a Faraón, o sea, el quinto, el doble diezmo. Esta cantidad se consideraba increíblemente leve, el cincuenta por ciento era lo esperado.
- Jacob se acerca al fin de sus días.
Jacob ya tiene 147 años, pasó 17 años en Egipto. Sabía que pronto iba a morir. Llama a su hijo José y le pide que jure que no lo sepultará en Egipto. Estaba seguro de la promesa del Señor en cuanto a la tierra y quería ser sepultado con sus padres.
- Para nosotros hoy
- La providencia divina cuida a su pueblo, aún en tiempos difíciles como el hambre, y esto lo había planeado muchísimos años antes.
- A veces Dios nos envía a lugares idolatras, con muchos riesgos espirituales, pero lo hace por un plan superior y no nos deja solos sino que nos cuida y cumple sus promesas.
- Ahora todo el pueblo de Dios está en Egipto siendo cuidado por José, agente especial de Dios. Así nosotros somos cuidados y protegidos por Jesús a través del Espíritu Santo de Dios.
- Así como Dios le dio la capacidad a José para que hiciera un buen trabajo en una posición privilegiada, nos da la capacidad para trabajar.
- Así como Jacob, El cristiano Sabe que esta vida solo es un paso a otra mejor, somos peregrinos y extranjeros en esta tierra.
- El cristiano se prepara para el futuro con fe y esperanza, inclusive prepara parte de su funeral.
- Es solo en la fe de nuestro Señor Jesucristo que podemos tener la esperanza de pasar a vivir con nuestro Señor Jesucristo eternamente. Creyendo en la obra expiatoria en la cruz y llegando a él en arrepentimiento y fe tendremos el don de la vida eterna.
