Alabamos a Dios por la redención del Hijo
Efesios 1:7-12
Bendiciones de Parte de Dios el Hijo (Efesios 1:7–12)
No debemos pensar que cada Persona de la deidad trabaja independientemente, porque todos ellos trabajaron unidos para hacer posible nuestra salvación. Pero cada Persona tiene un ministerio especial que realizar, un depósito espiritual especial que hacer en nuestra vida.
- Él nos ha redimido (1:7a).
Redimir significa “comprar y liberar” por medio del pago de un precio. Había seis millones de esclavos en el Imperio Romano, quienes a menudo eran comprados y vendidos como muebles. Pero un hombre podía comprar un esclavo y liberarlo, y esto fue lo que hizo Jesús por nosotros. El precio fue su propia sangre “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 1 Pedro 1:18-19.
Esto significa que
- Somos libres de la ley “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 2He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 3Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 4De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. 5Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; 6porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” Gálatas 5:1- 6
- Somos libres de la esclavitud al pecado. Romanos 6. “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?, y
- Somos libres del poder de Satanás y el mundo. “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, 4el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5a quien sea la gloria por los siglos de los siglos” Gálatas 1:3-5
“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Colosenses 1:13–14.
¡Si fuéramos esclavos, seríamos pobres, pero como somos hijos, somos ricos!
- El nos ha perdonado (1:7b).
La palabra perdonar (aphesis) significa “llevar fuera”. Esto nos recuerda el ritual judío en el día de la expiación (Levítico 16). En primer lugar, el sacerdote mataba uno de dos machos cabríos y esparcía su sangre ante Dios en el propiciatorio. Luego confesaba los pecados de Israel sobre el macho cabrío vivo y llevaba a este macho cabrío al desierto para que se perdiese.
Cristo murió para llevar nuestros pecados de manera que nunca más volviéramos a verlos.
Juan 1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Salmo 103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Ninguna acusación escrita se levanta contra nosotros porque nuestros pecados han sido quitados.
¡El pecado nos ha empobrecido, pero la gracia nos ha enriquecido!
- El nos ha revelado la voluntad de Dios (1:8–10).
Una de las palabras claves de esta carta es “MISTERIO” la cual aparece siete veces en Efesios 1:9; 3:3, 4, 5, 9; 5:32 y 6:19. La primera declaración es la más importante pues Pablo nos dice que Dios está ahora revelando “el misterio de su voluntad”, que es reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra.
Esta carta tiene mucho que decir acerca del plan de Dios para su pueblo, un plan que no fue plenamente comprendido ni siquiera en la época de Pablo. La palabra misterio no tiene nada que ver con lo misterioso. Significa: un secreto sagrado, antes oculto, pero ahora revelado al pueblo de Dios.
La gran evidencia de que esta redención cósmica está ocurriendo es la iglesia, el cuerpo de Cristo, su nueva humanidad. En la iglesia Dios une al gentil con el judío, derriba la separación intermedia entre ellos, reconciliándolos.
Este misterio estaba oculto en el pasado antes de que Cristo viniera, pero ahora se ve con claridad los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente en la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio (3:6).
Esto significa que la iglesia es central en el propósito de Dios para el mundo, porque es una señal de la reconciliación final de todas las cosas en Cristo, la iglesia es la posesión preciosa de Dios.
Esta carta enseña el tema de la iglesia, pero la preocupación que motivó al autor es más específica y su mensaje muy práctico. Él estaba preocupado por el problema que más agobiaba a las congregaciones cristianas desde que comenzaron: que los creyentes de trasfondos distintos tienen que aprender a convivir y servir a Dios en unidad y armonía dentro de la nueva comunidad.
Nosotros, los creyentes, somos el círculo íntimo de Dios. Se nos permite tener parte en el misterio de que Dios, un día, unirá todas las cosas en Cristo. Desde que el pecado entró en el mundo, las cosas se han ido echando a perder.
- En primer lugar, el hombre fue separado de Dios (Génesis 3).
- Luego, el hombre se separó del hombre, cuando Adán culpó a Eva. Y más claramente cuando Caín mató a Abel (Génesis 4).
- La gente trató de mantener cierta clase de unidad por medio de la construcción de la torre de Babel (Génesis 11), pero Dios los castigó y los esparció por todo el mundo.
- Dios llamó a Abraham y estableció una diferencia entre el judío y el gentil, una diferencia que se mantuvo hasta la muerte de Cristo en la cruz.
El pecado todo lo dispersa; pero en Cristo, Dios reunirá todo en la culminación de los tiempos. Nosotros somos parte de este gran programa eterno.
- El nos ha hecho una herencia (1:11–12).
“En él asimismo tuvimos herencia”, pero “en él asimismo fuimos hechos una herencia” es también una traducción posible. Ambas cosas son ciertas y una incluye a la otra.
En Cristo tenemos una maravillosa herencia. 1 Pedro 1:1–4 dice: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”.
Y en Cristo somos una herencia.
- Somos valiosos para él. ¡Piensa en el precio que Dios pagó para comprarnos y hacernos parte de su herencia! Dios Hijo es el regalo de amor del Padre hacia nosotros.
- Y nosotros somos el regalo de amor del Padre hacia su Hijo. Juan 17 repite 7 veces “los que me diste”.
- La Iglesia es el cuerpo de Cristo (Efesios 1:22–23),
- el edificio (2:19–22) y
- la esposa de Cristo (5:22–23).
- La futura herencia de Cristo depende de su Iglesia.
- Somos “coherederos con Cristo” (Romanos 8:17), lo cual significa que él no puede reclamar su herencia independientemente de nosotros.[1]
Por eso alabamos a Dios por la obra de redención completa que ha hecho el Señor Jesucristo la segunda persona de la Trinidad, en favor de nosotros su iglesia. Y si eso somos ¿cómo debemos responder a todas estas bendiciones que nos ha dado?
Bibliografia:
Wiersbe, W. W. (1994). Ricos en Cristo: Estudio Expositivo de la Epístola a los Efesios (pp. 14-21). Editorial Bautista Independiente. Se usó básicamente la estructura.
Notas de la Biblia de la Reforma.
Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (pp. 917-918). Editorial CLIE.
Hendriksen, W. (1984). Comentario al Nuevo Testamento: Efesios (pp. 88-90). Libros Desafío.
[1] Wiersbe, W. W. (1994). Ricos en Cristo: Estudio Expositivo de la Epístola a los Efesios (pp. 14-21). Editorial Bautista Independiente.
