José en Egipto como mayordomo, esclavo e intérprete.

Génesis 39:1-23 y 40:1-23


  1. Introducción

Regresamos a la historia de José después del paréntesis sobre Judá y Tamar.

José fue llevado a Egipto y vendido a Potifar capitán de la guardia de Faraón, era uno de los gobernadores, verdaderos dictadores, persona de confianza y de influencia en el gobierno. Bajo su responsabilidad estaba toda la vigilancia del palacio, las prisiones, la vigilancia de los otros oficiales y del aparato militar.

Algunos piensan que en virtud del comportamiento de la mujer y de que la costumbre de ese tiempo de que todos los oficiales eran eunucos, también Potifar lo era, claro sin tratar de justificar a la esposa.

Pasado el tiempo, quizá unos dos o tres años, José logro impresionar a Potifar con sus habilidades administrativas y éste lo hizo su mayordomo principal, pero esto tiene algo especial.

  1. La bendición de Dios para José

¿Cómo puede ser una bendición ser vendido por sus hermanos como esclavo?

Después de tener una posición privilegiada con su padre Jacob, ahora se encuentra en lo más bajo de la escala social, es un esclavo común y corriente, comprado en el mercado público de esclavos.

Pero Dios estaba con José. “Dios sabe mejor lo que es bendición para nosotros. Quizá nosotros nos quejamos de lo que realmente es bendición, y no la reconocemos por la miopía espiritual que sufrimos”.

José experimentó en aquel entonces la bendición de Dios como nunca antes. Ahora vemos a José con los ojos de Potifar y lo vemos con diferente carácter como si hubiera habido un cambio importante, que la Biblia no lo describe, ahora hasta a nosotros nos cae bien.

Vemos la bendición de Dios sobre José porque Potifar la podía ver, vio a José con ojos de gracia y eso fue  una bendición pública, un testimonio de Dios a la casa de Potifar. Quien deseaba ser parte de esa bendición y lo hace su mayordomo en jefe. Encargado de todo que Potifar solo se preocupaba por su dieta.

  1. Viene la tentación y el desastre

Además de todas las otras bendiciones, José también era guapo, de “Hermoso semblante y bella presencia”. Por eso la mujer de Potifar “puso sus ojos en José” y se puso bien coqueta, parece que este coqueteo duro algún tiempo. La tentación fue fuerte y persistente.

Pero José se fortaleció en su sentido de responsabilidad, que en el fondo era su responsabilidad al Dios que le bendecía.  Vivir conscientemente en la presencia de Dios y sabiendo que es a Él a quien tenemos que responder nos da el poder para resistir la tentación.

José usó su fuerza moral y los apoyos divinos que tiene todo el pueblo de Dios disponible para resistir la tentación.

Cómo José no cayó en la tentación la mujer quiso hacerle mal. Su comportamiento es típico del mundo. Como parte de la tentación la mujer ofrecía amor, cariño, estima y admiración. Pero al sentirse frustrada mostró todo el enojo y odio que llevaba en el corazón. La mujer movida por el diablo no es de confiar, le acusó falsamente y Potifar le creyó y siendo José el mayordomo principal, ahora que como reo.

20Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. 21Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. 22Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. 23No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

Potifar metió a José en la “cárcel de los presos políticos”. La Biblia los llama “los presos del rey”. Ya en la cárcel Jehová estaba con José y le extendió su misericordia. Por la misericordia de Dios le cayó bien al carcelero. Fue Dios quien le dio gracia en los ojos del carcelero. Seguro que fue un proceso gradual, que resultó en que a José lo pusieron como el cuidador de todos los presos. Así el carcelero ya no tenía que preocuparse. Pero lo importante es que Jehová estaba con José y con todo lo que José hacía, Jehová lo prosperaba.

  1. José de ser soñador a intérprete de los sueños.

Los sueños de José eran proféticos y la historia subsecuente a estos sueños cumplía con ellos. Estos sueños nos permiten ver que es Dios el que la historia para cumplir con su promesa de bendecir a su pueblo, y por medio de él, a todo el mundo.

Ahora no son los sueños de José, sino son sueños que interpretar. Vemos otra vez que Dios es el Señor de la historia; es el que propone, anuncia y cumple sus fines. Y aunque vemos a José como el principal personaje, se trata de la historia de los actos de Dios. La historia de José está en función del pacto de Dios y lo que Dios hace para cumplirlo.

En la cárcel le encargan a dos presos distinguidos, quizá mientras se hacían las investigaciones de su caso. Éstos tienen sueños y José llega a interpretarlas. Ante el desasosiego de los dos personajes, José les responde que las interpretaciones son de Dios. Con estas palabras les dio a entender a estos funcionarios que se trataba de la voluntad de Dios.

Les dijo que el copero sería absuelto y el panadero castigado, con la interpretación específica de los días y forma de castigo para el panadero.

Cuando José comunicó al copero la voluntad de Dios, pidió que se acordara de él. Así el copero no solamente debía ser su abogado a favor de José por el favor y por la justicia. José pedía justicia más que un favor.

Pero al copero se le olvido la petición de José y allí quedo por otros dos años más encarcelado, olvidado del copero, pero no de Dios.

  1. Para nosotros hoy

José es un tipo de Cristo, cuando terminemos de ver el final de la historia lo veremos más claramente. Por ahora solo veremos la posición de eminencia, su caída a la humillación y luego llegar a una eminencia superior. 

A veces sufrimos algunos eventos que son muy dolorosos, pero para el cristiano es

  • Por disciplina que templa al cristiano; 
  • También es porque se requiere testigos agresivos en tiempos difíciles, como cuando se está viviendo en un sistema fascista.
  • O es para cumplir un propósito importante en el plan de Dios.
  • Pero el cristiano tiene esta esperanza firme 2 Corintios 4: 8-12.

Dios sabe mejor lo que es bendición para nosotros

Vivir conscientemente en la presencia de Dios y sabiendo que es a Él a quien tenemos que responder nos da el poder para resistir la tentación.

José usó su fuerza moral y los apoyos divinos que tiene todo el pueblo de Dios disponible para resistir la tentación.

Cuando sufrimos Dios nos está llamando con u megáfono, por eso acércate a Jesús en arrepentimiento y fe.

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